Dejar sistemáticamente a un compañero fuera de los juegos, ignorar sus opiniones o hacerle el vacío son situaciones que pueden pasar inadvertidas para los adultos, y quienes las viven no siempre se atreven a contarlas por temor a que una intervención empeore las cosas.
De cara al Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, incluido el Ciberacoso, este 5 de noviembre, Marcela Solar, encargada del área de Psicología del Colegio Inglés Católico de La Serena, destaca que la prevención comienza en las conversaciones cotidianas.
“Lo más preventivo que podemos recomendar a los padres es mantener una comunicación fluida con sus hijos y conocer sus intereses”, señala.
La profesional explica que también es necesario observar cómo se relacionan los compañeros y reconocer las dinámicas de exclusión que pueden desarrollarse dentro del propio grupo de amigos. “La mirada no es solamente al niño, sino que al grupo”, sostiene.
A partir de sus recomendaciones, estas son cinco claves para las familias:
- Conversar y escuchar sin juzgar, generando confianza. Conocer sus intereses y amistades ayuda a construir confianza para que puedan pedir ayuda.
- Preguntar por su experiencia, sin presionar. Tener conversaciones de situaciones cotidianas: “¿Qué te gustó de lo que pasó hoy?, más que ¿Con quién jugaste hoy?” o “¿Cuál fue el momento más divertido/ difícil /desafiante del día, en vez de “¿Cómo te trataron los demás? permiten abrir conversaciones sobre sus relaciones.
- Observar cambios de comportamiento. Retraimiento, irritabilidad, tristeza menor participación, ganas de no ir al colegio, merecen atención, aunque por sí solos no confirman acoso.
- Atender cambios en sus rutinas o síntomas físicos. Variaciones en el sueño, la alimentación, dolores de cabeza, estómago u otros, pueden advertir que están enfrentando alguna dificultad.
- Compartir las preocupaciones con el colegio. Coordinarse con el profesor jefe y los equipos de apoyo permite comprender el contexto y acordar cómo acompañarlos.
Desde el área de Convivencia del colegio destacan que este aprendizaje requiere continuidad durante el año, mediante espacios de reflexión, escucha y participación. El objetivo es que los estudiantes desarrollen empatía, autorregulación y capacidad para colaborar.
Como plantea Marcela Solar, el propósito es construir “una cultura de los buenos tratos, una cultura de una convivencia escolar positiva”.

