Reunirse con otros y disfrutar de una buena comida son oportunidades para hacer una pausa y compartir. Desde un almuerzo familiar hasta un encuentro con amigos, cada ocasión tiene su propio ritmo y una mesa que invita a disfrutar. En este contexto, Castillo de Molina propone una selección de vinos para acompañar distintas ocasiones y preparaciones, poniendo en valor el tiempo de calidad que se disfruta alrededor de una buena copa.
El formato Bag in Box: una alternativa para compartir
Más allá de la cepa elegida, el formato también puede marcar la diferencia al momento de organizar un encuentro. El Bag in Box de Castillo de Molina contiene el equivalente a cuatro botellas de 750 cc, lo que permite contar con una mayor cantidad de vino para reuniones numerosas, en un formato fácil de almacenar y servir. Actualmente, la línea está disponible en dos variedades de 3.000 cc: Carménère y Cabernet Sauvignon, para quienes buscan una alternativa práctica para compartir.
Para quienes disfrutan de los sabores tradicionales: Carménère
El Carménère es una alternativa para acompañar los sabores más representativos de la cocina chilena. Con aromas de fruta roja madura, especias y notas de chocolate y moca provenientes de su crianza en barricas, presenta un cuerpo medio y taninos suaves, con un final persistente y equilibrado.
Su perfil combina especialmente bien con preparaciones como el pastel de choclo, la pastelera y las empanadas de pino, convirtiéndolo en una opción para quienes buscan un vino que acompañe los platos tradicionales de estas fechas.
Cabernet Sauvignon: para una mesa de sabores intensos
Para quienes disfrutan de una copa con carácter, el Cabernet Sauvignon Gran Reserva es un buen compañero para las preparaciones más contundentes de estas Fiestas Patrias. Sus notas de cereza, ciruela, cacao y vainilla, junto a sus taninos maduros y buen cuerpo, acompañan especialmente bien carnes rojas, cerdo, cordero y quesos fuertes.
Para Castillo de Molina, compartir un buen vino también es una forma de apreciar el tiempo y reconectarse con quienes nos rodean. Sus distintas cepas y formatos invitan a encontrar el vino que mejor se adapte a cada mesa, preparación y momento, porque disfrutar también está en la manera en que elegimos compartir.

