Casos de ACV suben 32,3% en 2025 y especialistas llaman a reconocer las señales de alerta

Un dolor de cabeza súbito e intenso. La boca que se desvía sin explicación. Un brazo que pierde fuerza de un momento a otro. El accidente cerebrovascular (ACV) suele aparecer sin aviso y, en cuestión de minutos, puede cambiar la vida de una persona y su entorno para siempre. No solo es una de las principales causas de muerte en el mundo, sino también una de las mayores fuentes de discapacidad en adultos.

El ACV ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro se interrumpe, ya sea por un coágulo que bloquea una arteria (ACV isquémico) o por la ruptura de un vaso sanguíneo (ACV hemorrágico). En ambos casos, la falta de oxígeno provoca un daño cerebral progresivo. Por eso, el tiempo es determinante: actuar en las primeras horas puede marcar la diferencia entre una recuperación favorable y secuelas permanentes.

A nivel global, el impacto de esta enfermedad continúa en aumento. La Comisión Global sobre ACV publicada en The Lancet Neurology advierte que el número de personas que viven con secuelas se ha elevado de forma sostenida en las últimas décadas, impulsado por el envejecimiento de la población y la expansión de factores de riesgo como hipertensión, obesidad y diabetes. En paralelo, la Organización Mundial de la Salud estima que cada año se registran más de doce millones de nuevos casos en el mundo, consolidando al ACV como una emergencia sanitaria de primera magnitud.

Panorama local

Chile no está ajeno a esta tendencia. Según los registros de Interclínica, grupo que cuenta con cinco establecimientos en cuatro regiones del país, los ingresos a urgencia por ACV aumentaron un 32,3% en 2025 en comparación con 2024.

Del total de casos registrados este año, un 59% correspondió a hombres y un 41% a mujeres. Al analizar la variación anual por sexo, los ingresos femeninos disminuyeron un 8%, mientras que en hombres se observó un alza de 89%.

Por establecimiento, el mayor aumento se registró en Tarapacá Interclínica, en Iquique, con un alza de 333%. Le siguieron Los Carrera Interclínica, en Quilpué, con 133%, y Los Leones Interclínica, en La Calera, con 68%. En San José Interclínica, en Arica, los casos no presentaron variación, mientras que en Cordillera Interclínica, en Santiago, se observó una disminución de 30%.

Para el doctor Marco Bustamante, neurólogo de Cordillera Interclinica, estas cifras deben leerse como una señal de alerta. “El ACV suele ser la consecuencia de factores de riesgo acumulados durante años. Cuando vemos un aumento tan significativo, especialmente en hombres, es fundamental reforzar el control de la presión arterial, la diabetes y el colesterol, además de promover hábitos de vida más saludables”, señala.

Reconocer los síntomas salva vidas

Uno de los principales desafíos frente al ACV es su identificación oportuna. La pérdida repentina de fuerza en el rostro, brazo o pierna —especialmente de un solo lado del cuerpo—, la dificultad para hablar o comprender, las alteraciones súbitas de la visión o un dolor de cabeza intenso e inusual son señales que requieren atención inmediata.

Actuar con rapidez es clave. “Las primeras cuatro horas desde el inicio de los síntomas constituyen una ventana crítica para aplicar tratamientos que pueden reducir el daño cerebral y mejorar el pronóstico”, sostiene el doctor Bustamante. En ese contexto, cada minuto sin atención médica disminuye las probabilidades de recuperación y aumenta el riesgo de secuelas permanentes.

Por ello, el especialista insiste en no postergar la consulta. “Ante la sospecha de un ACV no hay que esperar a que los síntomas cedan. Se debe acudir de inmediato a un servicio de urgencia, porque la rapidez en la atención puede cambiar radicalmente la evolución del paciente y pronóstico del paciente”, advierte el médico de Cordillera Interclínica.

En Chile, además, el accidente cerebrovascular está cubierto por la Ley de Urgencia, lo que garantiza la atención inmediata en el establecimiento de salud más cercano, independiente de la previsión.

Atención certificada y respuesta coordinada

Precisamente porque el tiempo es decisivo, la preparación del centro asistencial resulta fundamental. Los establecimientos del grupo Interclínica cuentan con el reconocimiento de la iniciativa internacional Angels, que certifica a los recintos preparados para el manejo del ACV isquémico bajo estándares clínicos específicos.

El doctor Carlos Polanco Valverde, médico interno de Tarapacá Interclínica, explica que esta distinción evalúa no solo la disponibilidad de equipamiento, sino también la existencia de protocolos definidos, equipos entrenados y coordinación efectiva. “La certificación Angels respalda que existe una estructura organizada para responder de forma rápida y segura ante una emergencia neurológica”, señala.

Entre los avances implementados destaca el sistema Telestroke, que permite la conexión inmediata entre neurólogos especialistas y los equipos locales “mediante plataformas digitales y visualización remota de imágenes clínicas, facilitando el diagnóstico en tiempo real y optimizando la toma de decisiones terapéuticas en los momentos más críticos”, detalla el doctor Polanco.

Cuidado y atención En un contexto de aumento sostenido, el desafío no es solo responder mejor ante la emergencia, sino fortalecer la prevención. Controlar la presión arterial, realizar chequeos periódicos y mantener hábitos saludables puede reducir de forma significativa el riesgo: “El mensaje es claro: el ACV se puede prevenir en una alta proporción de los casos y, cuando ocurre, el tiempo lo es todo. Informarse, reconocer los síntomas y consultar sin demora en un centro preparado puede salvar una vida o evitar una discapacidad permanente”, concluye el especialista.

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