El rol estratégico del pan en la salud pública y la eficiencia alimentaria en Chile

Chile es el segundo mayor consumidor de pan del mundo, un dato cultural que hoy se posiciona como una oportunidad estratégica para la salud pública. En el marco del Día Mundial de la Harina, Ideal -la panificadora más grande del país, parte de Grupo Bimbo- revela cómo la tecnología detrás de las casi 100 toneladas de harina que procesa a diario no solo garantiza frescura, sino que actúa como un vehículo fundamental para el bienestar poblacional, la fortificación.

Nuestra historia en Chile está profundamente ligada al bienestar de las familias; por ello, mantenemos un estándar de nutrición que acompaña las políticas de salud pública del país. Entendemos el pan como un alimento esencial, y nuestra labor diaria es asegurar que cada producto aporta los nutrientes necesarios para el día a día de los chilenos.

Una ruta eficiente que pone la frescura como prioridad
La prioridad de Ideal es evolucionar junto a los estándares de salud, integrando siempre los mejores ingredientes. Esto se complementa con una logística de máxima velocidad: el trigo procesado en cinco molinos nacionales tiene un ciclo máximo de cuatro días para convertirse en pan fresco y llegar a los 22 centros de distribución, desde Arica hasta Chiloé. Este sistema de «justo a tiempo» nos permite priorizar el uso de granos enteros y componentes nobles, reafirmando nuestro orgullo de ser parte de una industria que contribuye activamente a la nutrición nacional a través de la mejora continua.

La meta del 1%
La eficiencia operativa de Ideal también es un compromiso ambiental. Mediante una «ruta invisible» donde la harina viaja por tuberías de aire comprimido con sensores de humedad y temperatura, la compañía ha logrado reducir el desperdicio de alimentos a un 1,8%, con la meta de llegar al 1% para finales de 2026. 

En línea con su compromiso de «etiquetado limpio», Ideal continúa simplificando sus recetas para ofrecer productos nobles y de confianza. Además, el compromiso con el desperdicio cero se cierra con la valorización: el pan que presenta imperfecciones estéticas pero mantiene su integridad nutricional es donado a través de alianzas como  Banco de Alimentos, convirtiendo un potencial residuo en un aporte directo a la seguridad alimentaria de sectores vulnerables.

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