Este viernes 20 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Felicidad, una iniciativa instaurada por la Organización de las Naciones Unidas en 2012 con el propósito de reconocer la relevancia del bienestar y la felicidad como aspiraciones universales de las personas y de las sociedades.
Desde la psicología, la felicidad se entiende como un estado de bienestar que integra emociones positivas, satisfacción con la vida y la percepción de propósito o sentido personal. En este contexto, especialistas destacan que el bienestar emocional no depende únicamente de factores individuales, sino también de elementos sociales como la confianza, el apoyo familiar y las condiciones de vida.
En Chile, distintos estudios reflejan una relación directa entre felicidad y salud mental. De acuerdo con el Índice de Felicidad 2025 de Ipsos, un 74% de los chilenos afirma sentirse “feliz” o “muy feliz”, cifra que incluso supera el promedio global (71%). Entre los factores que más influyen en esa percepción destacan las relaciones familiares (43%), sentirse querido o valorado (41%) y la salud mental (30%).
Sin embargo, el bienestar sigue siendo un desafío. Según el Informe Mundial de la Felicidad 2025, Chile se ubica en el puesto 45 del ranking global, lo que evidencia la importancia de fortalecer políticas públicas y hábitos personales orientados al bienestar y la salud mental.
Para la psicóloga y escritora Marisol Sagredo, la felicidad no es un estado permanente, sino un proceso que se construye a lo largo del tiempo. “La felicidad no significa estar bien todo el tiempo. Desde la psicología entendemos que se relaciona con la capacidad de reconocer nuestras emociones, fortalecer los vínculos y desarrollar herramientas para enfrentar las dificultades de la vida. Cuidar la salud mental es fundamental para cultivar ese bienestar.”
Incorporar hábitos simples para fortalecer la salud mental
Para avanzar hacia un mayor bienestar, Marisol Sagredo, psicóloga y escritora, plantea que la felicidad se construye en pequeñas acciones diarias. En este sentido, recomienda incorporar prácticas simples en la vida cotidiana, entre ellas:
- Dedicar tiempo a los vínculos significativos.
- Realizar actividades que generen disfrute.
- Cuidar el descanso y aprender a reconocer y expresar las emociones.
- Desarrollar espacios de pausa y gratitud, porque cuando tomamos conciencia de lo que sí está funcionando en nuestra vida, fortalecemos nuestra sensación de bienestar.
En un contexto donde el bienestar emocional cobra cada vez mayor relevancia, expertos coinciden en que hablar de felicidad también implica hablar de salud mental, calidad de vida y de la construcción de sociedades más humanas y solidarias. Por ello, el Día Mundial de la Felicidad se convierte en una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la salud mental, tanto a nivel individual como colectivo. Para más información y contenidos sobre bienestar emocional, en www.psicologamarisolsagredo.com y en su cuenta de Instagram @psicologamarisolsagredo.

